Friday, January 28, 2011

LA ENFERMA IMAGINARIA Y LA TÉCNICA DE L A BALA DE PLATA

Nuevo adelanto de la nueva revisión del libro El Varón Castrado
Hace unas semanas se producía una sentencia judicial antológica en las relaciones paternas filiales en la República Federal de Alemania. La Corte Constitucional, la más alta instancia judicial del país, concedía el derecho de guardia y custodia a un padre soltero que había tenido un hijo fuera del matrimonio.
La sentencia ponía fin así a una guerra de casi diez años en los tribunales. La madre, en una primera instancia, se había negado a ceder la guardia de la menor a su progenitor por el simple hecho de ser soltero. Y la Justicia le dio la razón. Pero el litigante recurrió a la Corte Constitucional y el alto tribunal revocó el veredicto. «Ninguna mujer ─ afirmo en su pronunciamiento ─ puede vetar el derecho a la custodia de un padre por el hecho de ser soltero, al constituir una discriminación al varón. Va contra el derecho natural. Para su desarrollo integral, los hijos necesitan un padre y una madre».
La resolución judicial sienta un precedente en este tipo de casos. Hasta ahora en Alemania en los casos de parejas separadas que nunca habían estado casadas, al padre se le negaba sistemáticamente la custodia compartida de los hijos si su madre se oponía. En su novedoso pronunciamiento, la Cote Constitucional estableció que, si bien la custodia podía seguir siendo otorgada inicialmente a la madre, el padre tenía idénticos derechos a solicitarla y obtenerla.
La inapelable decisión del tribunal de la República Federal de Alemania venía, de esta manera, a ratificar una sentencia anterior, de 2009, del Tribunal Europeo de Derechos Humanos, que establecía que las leyes alemanas discriminaban al hombre y contradecían la directiva europea sobre el derecho a de ambos progenitores a ocuparse de sus hijos en igualdad de derechos, estuvieran o no casados, separados o divorciados.
La prensa germana en su totalidad, como es natural, recibió la decisión judicial con júbilo, ya que ponía fin a una injusta exclusión y postergación del hombre en relación con sus hijos.
«La decisión del Tribunal Constitucional sobre los derechos de custodia ─ escribió Süddeutsche Zeitung ─ ha puesto fin a un período ya superado e insensible del derecho de familia. Más de 60 años después de que la constitución alemana entrara en vigor, ésta finalmente ha cumplido su obligación de poner a los niños ilegítimos en igualdad con los demás niños. En Alemania casi uno de cada tres niños nace fuera del matrimonio. El máximo tribunal del país está tratando ahora, con gran finura jurídica, de dar a estos niños el derecho a tener padre y madre.»
Por su parte, Financial Times Deutschland, señaló: «Los padres casados y no casados deben tener automáticamente los derechos de custodia de sus hijos cuando éstos nacen. La realidad es que hace tiempo que la madre dejó de ser la única figura de apego importante en la vida de un niño y hoy desarrollan roles muy parecidos.»
Die Welt, dijo: «La sentencia es un paso en la dirección correcta. Los padres no casados en el futuro tendrán una mejor oportunidad de garantizar los derechos de custodia, al no poder ser privados de ese derecho por el hecho de ser varones.»
El influyente Frankfurter Allgemeine Zeitung, proclamó: «No es tolerable que la madre bloquee la custodia de un padre sobre su hijo e interfiera su relación con él. Por el bienestar del niño, la ley no puede instigar a este tipo de juegos de poder que se producen cuando las relaciones se rompen. El derecho de familia no puede seguir estando influenciado por el espíritu del pasado, de una realidad de familia diferente. La nueva regulación sólo reflejan los profundos cambios en la sociedad. Los niños necesitan una madre y un padre. Los que traen un hijo al mundo deben compartir la responsabilidad de cuidarlo y educarlo».
Y hasta el sensacionalista Bild, dedicó un editorial a glosar el asunto: «Los padres no son el peor de los progenitores y madres no son de forma automáticamente los mejores. El viejo cliché de padres indiferentes y madres amorosas es un perjuicio antiguo que hay que desterrar. Por supuesto que lo mejor es cuando un niño vive con el padre y la madre en el seno de una familia. Pero lo ideal no siempre es la realidad. Y si los padres se separan, debería haber un solo criterio para decidir quién tiene la custodia: el bienestar del niño».
PARALELISMO.- El asunto, que hoy traigo a mi blog, viene a cuento de un caso que el lunes próximo, 31 de enero de 2011 se juzga en Las Palmas de Gran Canaria. El juzgado de primera instancia 5 cuyo titular es el juez José Alexis Reyes Negrín, actuando en calidad de tribunal unipersonal, tendrá que decidir si concede la guardia y custodia definitiva a un padre biológico canario también soltero, el regatista internacional Agustín Juárez.
Los hechos arrancan en 2002. Grancanario, de 43 años, 1.90 de estatura, en la primavera de ese año, este deportista varias veces campeón de España y del mundo mantuvo una tormentosa relación extramatrimonial con una piadosa y virtuosa dama: la llamada Margarita Manrique de Lara y Martín-Neda, casada en esos momentos con el empresario isleño Rafael González y Bravo de Laguna.
Como consecuencia de aquellos furtivos amoríos cuyos detalles ahorro al lector, nacía el 26 de enero de 2003 la menor M., la cual fue inscrita en el Registro Civil como hija biológica del industrial Bravo de Laguna. Porque, por lo visto, el marido de la damisela se vió obliogado a aceptar de no muy buen grado lucir una bonita cornamenta, un trofeo cinegético medalla de oro, para no poner en peligro sus lucrativos negocios. Y para que nadie pudiera cuestionar que su matrimonio era ejemplar y su señora casta y proba fuera del hogar conyugal, como queda demostrado. La niña era la segunda de la pareja que, poco antes había adoptado a otra de apenas un año A., en Rumania.
Meses más tarde, a consecuencia de que su mujer no andaba en sus cabales según hizo constar en el tribunal eclesiástico, se produjo la ruptura matrimonial de la ilustrísima señora y el empresario, delegado en España de la empresa Saur, perteneciente al conglomerado de Bouygues en España y salió a relucir quién era el auténtico padre de la menor.
Desde entonces, y tras demostrar con la prueba de ADN que es el verdadero progenitor de la niña, Juárez ha iniciado una larga lucha en los tribunales para que se le reconozca la paternidad de la niña (lo que ya ha conseguido) y se le permita ejercer sus derechos: la guardia y custodia de la menor. Pretende así poner fin a la tragedia que vive la menor, utilizada desde hace ocho años como moneda de cambio en los tribunales en los interminables pleitos entre G. Bravo de Laguna y su ex amante quien ha destrozado la vida a la niña, llegando incluso a huir con ella a Jerez y a Portugal, a desvincularla de su entorno natural, a cambiarla varias veces de colegio. Porque, lo más paradíjico de este embrollado asunto es, en estos momentos, que la guarda y tutela la ostenta un señor que no es su padre ni siquiera jurídico al haberla repudiado, el empresario Rafael González Bravo de Laguna.
Su batalla judicial no ha sido precisamente un camino de rosas. Tanto la madre de la menor como su ex marido se disputan el control de la menor y se han opuesto radicalmente a las legítimas y justas pretensiones del deportista de la vela alegando los más disparatados argumentos (desde que había vendido a la niña a su madre por 10.000 euros a que era un muerto de hambre y otras maldades por el estilo) en los que no han faltado incluso las amenazas de muerte veladas pero amenazas.
ARTIMAÑA JUDICIAL.- La última artimaña de la tal Manrique de Lara para obstaculizar la acción de la justicia ha sido alargar artificialmente la celebración de la vista oral que debe verse en el tribunal unipersonal de Las Palmas. Así, el plenario que estaba fijado para el 15 de octubre de 2010 se pospuso primero al 1 de diciembre, posteriormente al 12 de enero de 2011 y, por último, al 31.
Por tanto, este lunes, a las 12 de la mañana, estaba fijada la vista oral definitiva e inamovible. Pero, hace apenas dos días, el 26 de enero, entró en el registro de los juzgados un escrito del letrado de la émula de la dama de las camelias solicitando un nuevo aplazamiento alegando que estaba aquejada de un «síndrome de ansiedad», y se encontraba en tratamiento psiquiátrico desde el 10 de diciembre de 2010.
La entrada del escrito en el juzgado, que no ha podido ser proveído por el juez por falta de tiempo por lo que tendrá que verse el lunes, causó estupor en los tribunales. Por dos razones diferentes. La primera de ellas debido a que en un juicio anterior la susodicha señora se presentó ante la sala acompañada de dos psicólogos clínicos, José María Caballero Bacheco y Deborah Calvo Rodríguez, llevados a Las Palmas desde Madrid, para «certificar» que estaba en sus cabales y «no padecía trastorno mental ni alteración de personalidad», rasgos que la inhabilitaban para ejercer la custodia de sus hijas y que en todo caso debería haber apreciado un psiquiatra y no un par de psicólogos.
La segunda razón es que el abuelo de una de las dos niñas tiene denunciado ante los juzgados de instrucción al ex padrastro de ésta, Rafael G. Bravo de Laguna, al que acusa de «tocamientos» a la menor A. «En el caso de que la denuncia que se demostró era una burda farsa hubiera sido verdad, demorar un proceso judicial para retirar la guardia al delegado de Bouygues en España supondría incrementar el riesgo de que la niña pudiera ser incluso violada », se afirma en los juzgados.
Todo ello hace pensar que las verdaderas razones para solicitar una nueva prorroga del juicio sean bastante más inconfesables: ganar tiempo para que la Sala de lo Civil de la Audiencia Provincial de Las Palmas, que debe resolver en un pleito anterior con su ex marido González y Bravo de Laguna, le quite las niñas a éste y se las conceda a la conocida como la «amantis religiosa», cuya principal misión en la vida, según ella misma cuenta, es meter en la cárcel a su ex marido por no haber compartido con ella la inmensa fortuna que amasó en 15 años de matrimonio, utilizando como instrumento a las menores.
Por eso, el hecho de que una señora a la que muchos amigos y familiares atribuyen no sólo un simple síndrome de ansiedad sino una personalidad más compleja y difícil, casi borderline, que no ha cumplido ni una sola resolución judicial en ocho años de litigio, trate de instrumentalizar de nuevo a la Justicia en beneficio propio, pasa ya de castaño oscuro.
Es probable que el juzgador, que está hasta las narices de que le tomen el pelo, le admita el escrito y este lunes ordene un quinto aplazamiento de la vista. La Justicia está en su derecho a obrar como considere conveniente y no hay nada que decir al respecto.
Pero como lo que aquí está en juego el interés de dos niñas, a la que se ha estado manipulando durante los últimos ocho años por los que supuestamente eran sus dos progenitores (Bravo de Laguna y Manrique de Lara), muchos de los ex amigos y hasta familiares de la pareja consideran que ha llegado el momento de que se las deje de utilizar como moneda de cambio para inclinar la balanza a favor de una de las partes en otro proceso ajeno: la disolución de la sociedad de gananciales de la ex pareja y el reparto de unos bienes gananciales que algunos estiman en más de 5.000 millones de las antiguas pesetas.
De ahí que llegado a este extremo algunas de esas personas, a las que Margarita Manrique de Lara ha utilizado para sus chanchullos judiciales y sus guerras particulares y luego ha lapidado en la plaza pública cuando éstas han decidido no dejarse manipular más, estén dispuestas a tirar del hilo para que toda la verdad salga a la luz. Para que se sepa, por ejemplo, como es posible que la madre casquivana esté deprimida para no poder hacer frente a un proceso judicial de un par de horas y acatar una sentencia ajustada a Derecho pero no para saltar supuestamente de cama en cama (lo que no tienen nada de particular ya que está soltera,
si atendiera a los requerimientos judiciales), como me cuenta otra Manrique de Lara, cuyos demás datos me reservo por ahora y que fue su pañuelo de lágrimas durante los dos últimos años y llegó a ser, al parecer, incluso agredida no se si voluntaria o fortuitamente por sus parientes por no prestarse a prestar una declaración falsa en uno de los múltiples juicios contra su ex marido.
MUCHAS MUJERES CON TAL DE PERJUDICAR A SUS MARIDOS TRATAN A LA JUSTICIA PEOR QUE A UNA RAMERA, SIN QUE NADIE PONGA COTO A LOS DESMANES
Que haya tenido, como dicen sus amigas, sonados romances con mauritanos, americanos, pilotos de Iberia y hasta con un canadiense minusválido, que asistió en Las Palmas al campeonato paraolímpico de vela celebrado hace unos meses es, caso de ser cierto, parte de su intimidad. Que le haya levantado en Hannover un novio informático a Rosa Roca (detalle que ni ella misma sabe), es también su vida privada. Y no es cuestión de alimentar aquí el morbo de la gente entrando en detalles. Sólo reseñar de nuevo que si persona de tan acrisoladas virtudes está sana para olvidarse semanas enteras de sus hijas y buscarse vías de esparcimiento legítimas o ilegítimas, la dama-dama no debería inventarse enfermedades imaginarias para no burlar por enésima vez a la Justicia, a la que trata peor que a una ramera.
CHANTAJE EMOCIONAL.- Porque, aunque la Justicia es ciega no es tonta, y ya esta bien de que se le siga consistiendo a la señora perpetrar un montaje tras otro, a cual más burdo y esperpéntico. A saber: ¿Cuántas veces y a cuántas amigas ha despertado Margarita Manrique de Lara en mitad de la noche, metiéndoles el terror en el cuerpo y amargándoles la vida, al anunciarles que se iba a tomar un frasco de Orfidal si no accedían a prestar falso testimonio ante los tribunales, con el fin de imponer su voluntad y destruir de un plumazo a su ex marido y a ex amante?
¿Con cuántas amigas de toda la vida se ha peleado a muerte por no prestarse a sus sucios engaños para manipular a los jueces y declarar que habían visto a Rafael González y Bravo de Laguna «babeando» en la barra del hotel Santa Catalina tras esnifar varias rayas de coca, lo que es radicalmente falso al menos en este caso?
¿Qué técnica de control mental utilizó para persuadir a su amiga María da Silva, una mujer de origen brasileño separada y con una hija, para que grabara un video falso a su hija A., en el que se le hace decir que su padre jurídico la «toqueteaba» con la aviesa intención de que fuera condenado por abusos sexuales, hecho que el juzgado de Instrucción número 7 demostró era un nuevo montaje?.
¿A cuántas supuestas ex amantes o compañeras sentimentales de Rafael González Bravo de Laguna, además de a P., ha tratado de persuadir para que denigraran al polémico y nada edificante empresario ante los tribunales, presentándolo como un monstruo insensible y diabólico, acabando peleada a muerte con todas ellas por ser honestas consigo mismo y no plegarse a sus burdas maquinaciones para enredar a la Justicia?
Porque las maquiavélicas pretensiones, en las que ha intentado enredar a decenas de mujeres para salvarse ella es una vieja e ilegal farsa jurídica encaminada a liquidar al adversario conocida en los Estados Unidos desde hace más de 50 años: la llamada «bala de plata», el proyectil más mortífero para el hombre ya que ni los vampiros pueden resistirse a sus efectos. Y siempre tiene los mismo ingredientes: el empleo de testigos falsos que acusan a una de las partes en litigio, generalmente el hombre, de pretender violar a sus hijas, consumir drogas, o vivir permanentemente bajo los influjos del alcohol, lo que les incapacita socialemente para detentar la guardia y custodia de menores en litigio.
Todo esto no me lo invento. Una parte consta en varios sumarios judiciales y la otra me la han contado con pelos y señales ante el magnetofón la legión de ex víctimas de la «amantis religiosa» la cual, entre visita y visita al santísimo y viaje y viaje al hotel Santa Catalina ha chantajeado emocionalmente a la mitad de sus amigas o conocidas, a las que colocaba ante la disyuntiva de que o declaraban a su favor urdiendo todo tipo de mentiras o eran denigradas y arrojadas a los fuegos de infierno.
El 22 de noviembre de 2010, cuando estuve en Las Palmas, para elaborar un capitulo de la segunda parte de mi libro El Varón Castrado donde aparecerá esta información con muchos más detalles, trató también de convertirme en un instrumento más de sus mentiras y de su doble moral, que enmascara bajo el manto de un falso fervor religioso y en el temor a Dios. «Para José, que este libro que recoge la Palabra de Dios, sea una referencia en tu vida. Y [ante] cualquier duda pregúntale a Él con Fé y te contestará. Quiérela mucho.- Margarita», escribió en una Biblia que me regaló como si fuera el tesoro más preciado que se puede conceder a ser humano alguno. Lo hacia, al tiempo que instaba a una amiga suya, a «Maribel la alemana», a que falsificara una declaración relatando cómo su ex marido Rafael González y Bravo de Laguna y Agustín Juárez se habían reunido el 23 de Noviembre de 2008 en el hotel Santa Catalina a repartirse las niñas, reunión que el regatista confirma que existió pero con otros fines.
NUEVA TEOLOGÍA DE LA LIBERACIÓN: DIOS PREMIA AL QUE MIENTA PIADOSAMENTE A LA JUSTICIA PARA HACER UNA OBRA BUENA PARA UNA DE LAS PARTES PERO NEFASTA PARA LA OTRA
«Ya sabes que Dios y la Iglesia permiten las mentiras piadosas cuando es por una buenas causa─ le dijo a Maribel ─. Así que aunque tú no estuviste en el hotel ni presenciaste el encuentro y mi prima Manrique de Lara, que si estuvo, se niega a testificar tienes que firmarme un papel declarando que los vistes. Y que los dos estaban demacrados, con la cara pálida, con una sonrisa estúpida como si estuviesen idos y que Rafael estaba incluso babeando», me contó Maribel semanas más tarde. En el encuentro me relató como se pasó noches enteras desesperada, llorando a moco tendido ante el pánico que le producía que la viuda negra pudiera suicidarse. De ahí que tras varias entrevistas con la susodicha, que estuvieron a puinto de costarle la ruptura con su pareja, acabara en las garras de los Manrique de Lara quienes la capataron para que formara parte de su «ejército de testigos amañados», que luego a veces ni llegaba a usar, creándole una angustia vital que le duró meses al amenazarla una noche tras otra con que o le ayudaba a recuperar a «sus» hijas o echaba mano del frasco de Orfidal.
«Al juicio lleve 13 testigos y Rafael no llevó ni uno solo» me contó orgullosa la dama litigiosa en una ocasión. Pasaba por alto un pequeño detalle. Todos o casi todos eran mujeres presionadas y casi obligadas a deponer a su favor sobre cuestiones que le eran ajenas. El intento de manipulación debió ser tan evidente que en una sentencia, en la que le da la razón por no haberse cumplido un trámite procesal, la titular del juzgado Penal 5, Sonia Martínez Uceda, no hace la menor referencia a ninguno de los testimonios.
LIGERA DE CASCOS.- Esta sujeta, tan avezada en simulaciones como ligera de cascos, que no duda en coaccionar emocional y moralmente a sus amigas amenazándolas con echar mano del Orfidal si no se hace su santa voluntad, es la misma viuda negra que pretende paralizar ahora a la justicia con su repentino «síndrome de ansiedad» para conseguir sus espurios fines. Que los consiga o no es cosa que incumbe a los tribunales. Pero si lo logra, habrá que poner negro sobre blanco sus triquiñuelas, maniobras, amaños y falsificaciones de la realidad con todas las consecuencias. Las denuncias falsas, el pan de cada día en los juzgados de Violencia y de Familia, tienen que acabar de una vez para siempre y los jueces deberían mostrar más diligencia y, cada vez que se produzca un intento de mala fe procesal o abuso de Derecho, abrir pieza separada y proceder en contra de los infractores.
¡Porque vaya por Dios con la falsa beata! Como poco habría que nombrarla doctora honoris causa por la Universidad de la Santa Sede, con derecho a usar misal, mitra y báculo, por su habilidad para hacerse pasar por una víctima de una situación que ella con su soberbia y arrogancia ha provocado, desobedeciendo reiteradamente a los tribunales y planteando una catarata de denuncias falsas para acabar con cualquier varón que se le ponga por delante o no se deje atracar. Aunque se trate de Rafael González Bravo de Laguna, un individuo con fama de realizar sus negocios bordeando la Ley, de comprar voluntades y amañar concursos públicos pero contra el que, hasta ahora, no hay sentencia firme que le sitúe al lado de los delincuentes de cuello blanco. O en contra de Agustín Juárez cuyo único «delito» es que, como a la mayoría de los hombres, no le amarga un dulce y, mucho menos, si éste está al alcance de la mano y resulta fácil de conseguir.
Nota aclaratoria: La foto de desnudos que ilustra el texto es una alegoría a la manipulación del hombre por la mujer en los juzgados de Violencia de Genero y no se corresponde con ninguno de los protagonistas de esta historia.

LA ENFERMA IMAGINARIA Y LA BALA DE PLATA

Nuevo adelanto de la nueva edición revisada del libro El Varón Castrado
Hace unas semanas se producía una sentencia judicial antológica en las relaciones paternas filiales en la República Federal de Alemania. La Corte Constitucional, la más alta instancia judicial del país, concedía el derecho de guardia y custodia a un padre soltero que había tenido un hijo fuera del matrimonio.
La sentencia ponía fin así a una guerra de casi diez años en los tribunales. La madre, en una primera instancia, se había negado a ceder la guardia de la menor a su progenitor por el simple hecho de ser soltero. Y la Justicia le dio la razón. Pero el litigante recurrió a la Corte Constitucional y el alto tribunal revocó el veredicto. «Ninguna mujer ─ afirmo en su pronunciamiento ─ puede vetar el derecho a la custodia de un padre por el hecho de ser soltero, al constituir una discriminación al varón. Va contra el derecho natural. Para su desarrollo integral, los hijos necesitan un padre y una madre».
La resolución judicial sienta un precedente en este tipo de casos. Hasta ahora en Alemania en los casos de parejas separadas que nunca habían estado casadas, al padre se le negaba sistemáticamente la custodia compartida de los hijos si su madre se oponía. En su novedoso pronunciamiento, la Cote Constitucional estableció que, si bien la custodia podía seguir siendo otorgada inicialmente a la madre, el padre tenía idénticos derechos a solicitarla y obtenerla.
La inapelable decisión del tribunal de la República Federal de Alemania venía, de esta manera, a ratificar una sentencia anterior, de 2009, del Tribunal Europeo de Derechos Humanos, que establecía que las leyes alemanas discriminaban al hombre y contradecían la directiva europea sobre el derecho a de ambos progenitores a ocuparse de sus hijos en igualdad de derechos, estuvieran o no casados, separados o divorciados.
La prensa germana en su totalidad, como es natural, recibió la decisión judicial con júbilo, ya que ponía fin a una injusta exclusión y postergación del hombre en relación con sus hijos.
«La decisión del Tribunal Constitucional sobre los derechos de custodia ─ escribió Süddeutsche Zeitung ─ ha puesto fin a un período ya superado e insensible del derecho de familia. Más de 60 años después de que la constitución alemana entrara en vigor, ésta finalmente ha cumplido su obligación de poner a los niños ilegítimos en igualdad con los demás niños. En Alemania casi uno de cada tres niños nace fuera del matrimonio. El máximo tribunal del país está tratando ahora, con gran finura jurídica, de dar a estos niños el derecho a tener padre y madre.»
Por su parte, Financial Times Deutschland, señaló: «Los padres casados y no casados deben tener automáticamente los derechos de custodia de sus hijos cuando éstos nacen. La realidad es que hace tiempo que la madre dejó de ser la única figura de apego importante en la vida de un niño y hoy desarrollan roles muy parecidos.»
Die Welt, dijo: «La sentencia es un paso en la dirección correcta. Los padres no casados en el futuro tendrán una mejor oportunidad de garantizar los derechos de custodia, al no poder ser privados de ese derecho por el hecho de ser varones.»
El influyente Frankfurter Allgemeine Zeitung, proclamó: «No es tolerable que la madre bloquee la custodia de un padre sobre su hijo e interfiera su relación con él. Por el bienestar del niño, la ley no puede instigar a este tipo de juegos de poder que se producen cuando las relaciones se rompen. El derecho de familia no puede seguir estando influenciado por el espíritu del pasado, de una realidad de familia diferente. La nueva regulación sólo reflejan los profundos cambios en la sociedad. Los niños necesitan una madre y un padre. Los que traen un hijo al mundo deben compartir la responsabilidad de cuidarlo y educarlo».
Y hasta el sensacionalista Bild, dedicó un editorial a glosar el asunto: «Los padres no son el peor de los progenitores y madres no son de forma automáticamente los mejores. El viejo cliché de padres indiferentes y madres amorosas es un perjuicio antiguo que hay que desterrar. Por supuesto que lo mejor es cuando un niño vive con el padre y la madre en el seno de una familia. Pero lo ideal no siempre es la realidad. Y si los padres se separan, debería haber un solo criterio para decidir quién tiene la custodia: el bienestar del niño».
PARALELISMO.- El asunto, que hoy traigo a mi blog, viene a cuento de un caso que el lunes próximo, 31 de enero de 2011 se juzga en Las Palmas de Gran Canaria. El juzgado de primera instancia 5 cuyo titular es el juez José Alexis Reyes Negrín, actuando en calidad de tribunal unipersonal, tendrá que decidir si concede la guardia y custodia definitiva a un padre biológico canario también soltero, el regatista internacional Agustín Juárez.
Los hechos arrancan en 2002. Grancanario, de 43 años, 1.90 de estatura, en la primavera de ese año, este deportista varias veces campeón de España y del mundo mantuvo una tormentosa relación extramatrimonial con una piadosa y virtuosa dama: la llamada Margarita Manrique de Lara y Martín-Neda, casada en esos momentos con el empresario isleño Rafael González y Bravo de Laguna.
Como consecuencia de aquellos furtivos amoríos cuyos detalles ahorro al lector, nacía el 26 de enero de 2003 la menor M., la cual fue inscrita en el Registro Civil como hija biológica del industrial Bravo de Laguna. Porque, por lo visto, el marido de la damisela aceptó de no muy buen grado lucir una bonita cornamenta, un trofeo cinegético medalla de oro, para no poner en peligro sus lucrativos negocios. Y para que nadie pudiera cuestionar que su matrimonio era ejemplar y su señora casta y proba fuera del hogar conyugal, como queda demostrado. La niña era la segunda de la pareja que, poco antes había adoptado a otra de apenas un año A., en Rumania.
Meses más tarde, a consecuencia de que su mujer no andaba en sus cabales según figura en el tribunal eclesiástico, se produjo la ruptura matrimonial de la ilustrísima señora y el empresario, delegado en España de la empresa Saur, perteneciente al conglomerado de Bouygues en España y salió a relucir quién era el auténtico padre de la menor.
Desde entonces, y tras demostrar con la prueba de ADN que es el verdadero progenitor de la niña, Juárez ha iniciado una larga lucha en los tribunales para que se le reconozca la paternidad de la niña (lo que ya ha conseguido) y se le permita ejercer sus derechos: la guardia y custodia de la menor, a tenor de su su ex amante lleva ocho años utilizándola como moneda de cambio en los tribunales con su ex marido y destrozándole la vida, llegando incluso a huir con ella a Jerez y a Portugal, a desvincularla de su entorno natural, a cambiarla varias veces de colegio, y cuya guarda y tutela ostenta paradójicamente en estos momentos un señor que no es su padre ni siquiera jurídico al haberla repudiado, el empresario González Bravo de Laguna.
Su batalla judicial no ha sido precisamente un camino de rosas. Tanto la madre de la menor como su ex marido se disputan el control de la menor y se han opuesto radicalmente a las legítimas y justas pretensiones del deportista de la vela alegando los más disparatados argumentos (desde que había vendido a la niña a su madre por 10.000 euros a que era un muerto de hambre y otras maldades por el estilo) en los que no han faltado incluso las amenazas de muerte veladas pero amenazas.
ARTIMAÑA JUDICIAL.- La última artimaña de la tal Manrique de Lara para obstaculizar la acción de la justicia ha sido alargar artificialmente la celebración de la vista oral que debe verse en el tribunal unipersonal de Las Palmas. Así, el plenario que estaba fijado para el 15 de octubre de 2010 se pospuso primero al 1 de diciembre, posteriormente al 12 de enero de 2011 y, por último, al 31.
Por tanto, este lunes, a las 12 de la mañana, estaba fijada la vista oral definitiva e inamovible. Pero, hace apenas dos días, el 26 de enero, entró en el registro de los juzgados un escrito del letrado de la émula de la dama de las camelias solicitando un nuevo aplazamiento alegando que estaba aquejada de un «síndrome de ansiedad», encontrándose en tratamiento psiquiátrico desde el 10 de diciembre de 2010.
La entrada del escrito en el juzgado, que no ha podido ser proveído por el juez por falta de tiempo por lo que tendrá que verse el lunes, causó estupor en los tribunales. Por dos razones diferentes. La primera de ellas debido a que en un juicio anterior la susodicha señora se presentó ante la sala acompañada de dos psicólogos clínicos, José María Caballero Bacheco y Deborah Calvo Rodríguez, llevados a Las Palmas desde Madrid, para «certificar» que estaba en sus cabales y «no padecía trastorno mental ni alteración de personalidad», rasgos que la inhabilitaban para ejercer la custodia de sus hijas y que en todo caso debería haber apreciado un psiquiatra y no un par de psicólogos.
La segunda razón es que el abuelo de una de las dos niñas tiene denunciado ante los juzgados de instrucción al ex padrastro de ésta, Rafael G. Bravo de Laguna, al que acusa de «tocamientos» a la menor A. «En el caso de que la denuncia que se demostró era una burda farsea hubiera sido verdad, demorar un proceso judicial para retirar la guardia al delegado de Bouygues en España supondría incrementar el riesgo de que la niña pudiera ser incluso violada », se afirma en los juzgados.
Todo ello hace pensar que las verdaderas razones para solicitar una nueva prorroga del juicio sean bastante más inconfesables: ganar tiempo para que la Sala de lo Civil de la Audiencia Provincial de Las Palmas, que debe resolver en un pleito anterior con su ex marido González y Bravo de Laguna, le quite las niñas a éste y se las conceda a la conocida como la «amantis religiosa», cuya única misión en la vida, según ella misma cuenta, es meter en la cárcel a su ex marido por no haber compartido con ella la inmensa fortuna que amasó en 15 años de matrimonio, utilizando como instrumento a las menores.
Por eso, el hecho de que una señora a la que muchos amigos y familiares atribuyen no sólo un simple síndrome de ansiedad sino una personalidad más compleja y difícil, casi borderline, que no ha cumplido ni una sola resolución judicial en ocho años de litigio, trate de instrumentalizar de nuevo a la Justicia en beneficio propio, pasa ya de castaño oscuro.
Es probable que el juzgador, que está hasta las narices de que le tomen el pelo, le admita el escrito y este lunes ordene un quinto aplazamiento de la vista. La Justicia está en su derecho a obrar como considere conveniente y no hay nada que decir al respecto.
Pero como lo que aquí está en juego el interés de un menor, a la que se ha estado manipulando durante los últimos ocho años por los que supuestamente eran sus dos progenitores (Bravo de Laguna y Manrique de Lara), muchos de los ex amigos y hasta familiares de la pareja consideran que ha llegado el momento de que se la deje de utilizar a las niñas como moneda de cambio para inclinar la balanza a favor de una de las partes en otro proceso ajeno: la disolución de la sociedad de gananciales de la ex pareja y el reparto de unos bienes gananciales que algunos estiman en más de 5.000 millones de las antiguas pesetas.
De ahí que llegado a este extremo algunas de esas personas, a las que Margarita Manrique de Lara ha utilizado para sus manejos judiciales y sus guerras particulares y luego ha lapidado en la plaza pública cuando han decidido no dejarse manipular más, estén dispuestas a tirar del hilo para que toda la verdad salga a la luz. Para que se sepa, por ejemplo, como es posible que la madre casquivana esté deprimida para no poder hacer frente a un proceso judicial de un par de horas y acatar una sentencia ajustada a Derecho pero no para saltar supuestamente de cama en cama (lo que no tienen nada de particular ya que está soltera, si atendiera a los requerimientos judiciales), como me cuenta otra Manrique de Lara, cuyos demás datos me reservo por ahora y que fue su pañuelo de lágrimas durante los dos últimos años y llegó a ser, al parecer, incluso agredida no se si voluntaria o fortuitamente por sus parientes por no prestarse a prestar una declaración falsa en uno de los múltiples juicios contra su ex marido.
MUCHAS MUJERES CON TAL DE PERJUDICAR A SUS MARIDOS TRATAN A LA JUSTICIA PEOR QUE A UNA RAMERA, SIN QUE NADIE PONGA COTO A LOS DESMANES
Que haya tenido, como dicen sus amigas, sonados romances con mauritanos, americanos, pilotos de Iberia y hasta con un canadiense minusválido, que asistió en Las Palmas al campeonato paraolímpico de vela de hace unos años es, caso de ser cierto, parte de su intimidad. Que le haya levantado en Hannover un novio informático a Rosa Roca (detalle que ni ella misma sabe), es también su vida privada. Y no vamos a alimentar aquí el morbo de la gente. Sólo reseñar de nuevo que si está sana para olvidarse semanas enteras de sus hijas y buscarse vías de esparcimiento legítimas o ilegítimas, la dama-dama no debería inventarse enfermedades imaginarias o hacer un mínimo esfuerzo para no burlar por enésima vez a la Justicia, a la que trata peor que a una ramera.
CHANTAJE EMOCIONAL.- Porque, aunque la Justicia es ciega no es tonta, y ya esta bien de que se le siga consistiendo a la señora perpetrar un montaje tras otro, a cual más burdo y esperpéntico. A saber: ¿Cuántas veces y a cuántas amigas ha despertado Margarita Manrique de Lara en mitad de la noche, metiéndoles el terror en el cuerpo y amargándoles la vida, al anunciarles que se iba a tomar un frasco de Orfidal si no accedían a prestar falso testimonio ante los tribunales, con el fin de imponer su santa voluntad y destruir de un plumazo a su ex marido y a ex amante?
¿Con cuántas amigas de toda la vida se ha peleado a muerte por no prestarse a sus sucios engaños para manipular a los jueces y declarar que habían visto a Rafael González y Bravo de Laguna «babeando» en la barra del hotel Santa Catalina tras esnifar varias rayas de coca, lo que es radicalmente falso al menos en este caso?
¿Qué técnica de control mental utilizó para persuadir a su amiga María de Silva, una mujer de origen brasileño separada para que grabara un video falso a una de sus hijas, A., acusando a su ex marido de «toquetearla» con la aviesa intención de que fuera condenado por abusos sexuales que el juzgado de Instrucción número 7 demostró falsos?.
¿A cuántas supuestas ex amantes o compañeras sentimentales de Rafael González Bravo de Laguna, además de P., ha tratado de persuadir para que denigraran al polémico y nada edificante empresario ante los tribunales, presentándolo como un monstruo insensible y diabólico, acabando peleada a muerte con todas ellas por ser honestas consigo mismo y no plegarse a sus burdas maquinaciones para enredar a la Justicia?
Porque las maquiavélicas pretensiones, en las que ha intentado enredar a decenas de mujeres para salvarse ella es una vieja e ilegal técnica jurídica encaminada a liquidar al adversario conocida en los Estados Unidos desde hace más de 50 años: la llamada «bala de plata», el proyectil más mortífero para el hombre ya que ni los vampiros pueden resistirse a sus efectos. Y siempre tiene los mismo ingredientes: el empleo de testigos falsos que acusan a una de las partes en litigio, generalmente el hombre, de pretender violar a sus hijas, consumir drogas, o vivir permanentemente bajo los influjos del alcohol, lo que les incapacita para detentar la guardia y custodia de menores en litigio.
Todo esto no me lo invento. Una parte consta en varios sumarios judiciales y la otra me la han contado con pelos y señales ante el magnetofón la legión de ex víctimas de la «amantis religiosa» la cual, entre visita y visita al santísimo y viaje y viaje al hotel Santa Catalina ha chantajeado emocionalmente a la mitad de sus amigas o conocidas, a las que colocaba ante la disyuntiva de que o declaraban a su favor urdiendo todo tipo de mentiras o eran denigradas y arrojadas a los fuegos de infierno.
El 22 de noviembre de 2010, cuando estuve en Las Palmas, para elaborar un capitulo de la segunda parte de mi libro El Varón Castrado donde aparecerá esta información con muchos más detalles, trató también de convertirme en un instrumento más de sus mentiras y de su doble moral, que enmascara bajo el manto de un falso fervor religioso y en el temor a Dios. «Para José, que este libro que recoge la Palabra de Dios, sea una referencia en tu vida. Y [ante] cualquier duda pregúntale a Él con Fé y te contestará. Quiérela mucho.- Margarita», escribió en una Biblia que me regaló como si fuera el tesoro más preciado que se puede conceder a ser humano alguno. Lo hacia, al tiempo que instaba a una amiga suya, a «Maribel la alemana», a que falsificara una declaración relatando cómo su ex marido Rafael González y Bravo de Laguna y Agustín Juárez se habían reunido el 23 de Noviembre de 2008 en el hotel Santa Catalina a repartirse las niñas, reunión que el regatista confirma que existió pero con otros fines.
LA NUEVA TEOLOGÍA DE LA LIBERACIÓN: DIOS PREMIA AL QUE MIENTA A LA JUSTICIA PARA HACER UNA OBRA BUENA PARA UNA DE LAS PARTES PERO NEFASTA PARA LA OTRA
«Ya sabes que si es por hacer una obra buena Dios y la Iglesia permite mentir ─ le dijo a Maribel ─. Así que aunque tú no estuviste en el hotel ni presenciaste el encuentro y mi prima Manrique de Lara se niega a testificar tienes que los vistes. Y que los dos estaban demacrados, con la cara pálida, con una sonrisa estúpida como si estuviesen idos y que Rafael estaba babeando», me contó Maribel semanas más tarde, relatándome como la captó para que formara parte de su «ejército de testigos amañados», que luego a veces ni llegaba a usar, creándole una angustia vital que le duró meses al amenazarla con que le ayudaba a recuperar a «sus» hijas o echaba mano del frasco de Orfidal.
«Al juicio lleve 13 testigos y Rafael no llevó ni uno solo» me contó orgullosa la dama litigiosa en una ocasión. Pasaba por alto un pequeño detalle. Todos o casi todos eran mujeres presionadas y casi obligadas a deponer a su favor sobre cuestiones que le eran ajenas. El intento de manipulación debió ser tan evidente que en una sentencia, en la que le da la razón por no haberse cumplido un trámite procesal, la titular del juzgado Penal 5, Sonia Martínez Uceda, no hace la menor referencia a ninguno de los testimonios.
LIGERA DE CASCOS.- Esta sujeta, tan avezada en simulaciones como ligera de cascos, que no duda en coaccionar emocional y moralmente a sus amigas amenazándolas con echar mano del Orfidal si no se hace su santa voluntad, es la misma viuda negra que pretende paralizar ahora a la justicia con su repentino «síndrome de ansiedad» para conseguir sus espurios fines. Que los consiga o no es cosa que incumbe a los tribunales. Pero si lo logra, habrá que poner negro sobre blanco sus triquiñuelas, maniobras, amaños y falsificaciones de la realidad con todas las consecuencias. Las denuncias falsas, el pan de cada día en los juzgados de Violencia y de Familia, tienen que acabar de una vez para siempre y los jueces deberían mostrar más diligencia y, cada vez que se produzca un intento de mala fe procesal o abuso de Derecho, abrir pieza separada y proceder en contra de los infractores.
¡Porque vaya por Dios con la falsa beata! Como poco habría que nombrarla doctora honoris causa por la Universidad de la Santa Sede, con derecho a usar misal, mitra y báculo, por su habilidad para hacerse pasar por una víctima de una situación que ella con su soberbia y arrogancia ha provocado, desobedeciendo reiteradamente a los tribunales y planteando una catarata de denuncias falsas para acabar con cualquier varón que se le ponga por delante o no se deje atracar. Aunque se trate de Rafael González Bravo de Laguna, un individuo con fama de realizar sus negocios bordeando la Ley, de comprar voluntades y amañar concursos públicos pero contra el que, hasta ahora, no hay sentencia firme que le sitúe al lado de los delincuentes de cuello blanco. O en contra de Agustín Juárez cuyo único «delito» es que, como a la mayoría de los hombres, no le amarga un dulce y, mucho menos, si éste está al alcance de la mano y resulta fácil de conseguir.
Nota: La foto de desnudos que ilustra el texto es una alegoría a la manipulación del hombre por la mujer en los juzgados de Violencia de Genero y no se corresponde con los protagonistas de esta historia.

Wednesday, January 5, 2011

EL CASO DE LA MANTIS RELIGIOSA DE GRAN CANARIA



LA DOBLE MORAL Y LOS PECADOS CAPITALES INCONFESABLES DE UNA MEAPILAS QUE HA GENERADO UNA TERRORÍFICA ESPIRAL DE FALSOS TESTIMONIOS, CON DECENAS DE PRUEBAS AMAÑADAS, PARA ANULAR A LOS PADRES DE SUS HIJAS
Nuevo adelanto del libro EL VARÓN CASTRADO (II)
A veces, para que todos nos entendamos, hay que empezar por lo obvio: cuando una pareja contrae matrimonio y tiene descendencia la patria potestad, guardia, custodia, tutela, curatela y acogimiento de los menores se reparte al 50 por ciento entre sus progenitores.
No ocurre así si, por las razones que sean, los padres se separan o se divorcian. Entonces se produce un hecho insólito e injusto: salvo en algunos países en que rige la custodia compartida, la patria potestad se atribuye a cada miembro de la pareja pero la guardia y custodia se concede en exclusiva a la mujer.
Esta barbaridad jurídica supone en la práctica que la madre se convierte en la «dueña y señora» de los hijos a los que, con harta frecuencia, utiliza para chantajear, someter y tener de rodillas a su ex marido como si se tratara de un esclavo, y para convertirlo en una especie de Banco de España que sufrague sus caprichos y extorsionarlo cuando le venga en gana.
Esta concesión, que no es más ni menos que la burda expropiación de los derechos paténtales a uno de los progenitores, se recoge ya en los códigos civiles del siglo XVIII y XIX de muchos países. Tiene su origen, entre otras cosas, en un hecho biológico impuesto por la naturaleza: en esa época las mujeres amamantan a la prole. De manera que los padres que no podían sufragar un ama de cría y ante la escasez de otros alimentos alternativos para los bebes, no tenían otra alternativa que ceder los hijos a sus madres biológicas.
En la actualidad, con millones de mujeres que desertan de la lactancia infantil para que se le estropeen los senos o para no tener que renunciar a su puesto de trabajo y a su independencia económica, y con el empleo masivo de las lechas maternizadas artificiales no tiene fundamento real, jurídico ni legal alguno ese privilegio. La práctica cotidiana y el derecho natural demuestran que privar a una de las partes de la guardia y custodia es una tremenda aberración.
Constituye, además, un semillero de conflictos y discordias entre la pareja de divorciados y una de las «razones» por la que muchos hombres, hartos de soportar chantajes y humillaciones insoportables, matan a sus ex mujeres y lo seguirán haciendo pese a quien pese en los años venideros.
Porque la concesión de guardia y custodia a la mujer constituye de hecho un diabólico mecanismo para desposeer al hombre de todo cuanto tiene y sumirlo en la más absoluta miseria: hogar familiar, enseres domésticos, coche familiar que pasan a la mujer; obligarle por Ley y encadenarle de por vida a seguir pagando las letras de un piso o de un coche que no va a volver a disfrutar nunca y forzarle, además, a pagar una pensión alimenticia y de estudios para los niños y, en algunos casos, hasta una pensión compensatoria a la mujer.
Todo ello se hace bajo la excusa del interés del menor, el único bien a proteger cuando los matrimonios fracasan según nuestro derecho positivo. Sin embargo, son cada vez más los tratadistas que piensan que, en pleno siglo XXI, donde la mujer trabaja o puede hacerlo, donde puede tener garantizada, si quiere, su independencia económica y su plena realización personal y profesional, no es de recibo que un varón separado tenga que seguir trabajando el doble para mantener a una ex mujer ─ a la que en muchos casos aborrece (y viceversa) ─, y a su nueva familia.
Pero así son las cosas en esta sociedad en la que muchas hijas de la diosa Venus, ─ amparadas por el feminismo radical y el Gobierno ─ pretenden disfrutar de plenos derechos en la sociedad sin renunciar al privilegio de extorsionar al ex marido embrutecido por el exceso de trabajo, sojuzgado de por vida o llevado a la desesperación y la miseria más absoluta.
SEMILLERO DE CONFLICTOS.- No hace falta que nadie recuerde que, oficialmente, pasar de una sociedad no tan patriarcal como se ha pintado en numerosos libros y folletos a una mixta con iguales derechos y deberes, en la que los progenitores tengan la custodia compartida de los hijos no es fácil. Al principio, sin duda, causará muchos problemas por parte de muchas mujeres envenenadas y decididas a todo, incluso a acusar a sus ex maridos de violación de menores y a otros tejemanejes y triquiñuelas judiciales para recuperar el viejo y privilegiado status y que el llamado «interés del menor» se convierta, de hecho, en un medio para crear una sociedad de hombres esclavos y dependientes de mujeres a las que no aman y de individuas acostumbradas a vivir como parásitos sociales, sin oficio pero con muchos beneficios, y a ser mantenidas a perpetuidad.
El caso más paradigmático de todo lo dicho hasta aquí es, sin duda, la batalla campal, la guerra a muerte y sin cuartel ─ donde todo vale con tal de matar socialmente al ex marido, de aniquilarle profesionalmente ─ que mantienen en los tribunales desde hace ocho años dos de las más ilustres familias de Las Palmas de Gran Canaria, la impoluta y sacrificada dama Margarita Manrique de Lara Martín-Neda, su ex marido, el polémico y controvertido empresario, hombre de confianza de la multinacional de la familia Bouygues en Canarias, Rafael González Bravo de Laguna, más conocido por «El Urraca» y el miembro del equipo olímpico de Vela, Agustín Juárez.
Según consta en autos judiciales ─ que no hay nada que se cuente aquí que no haya tenido antes un escribano judicial ─ el nudo gordiano de esta tragedia griega arranca cuando el trasunto de la dama de las camelias canaria, se enamora del tal G. Bravo de Laguna, sin tener en cuenta que está casado y que no podía llevarla al altar. Prendada de los supuestos encantos varoniles, la susodicha, fornicó a placer con él en el hotel Santa Catalina de Las Palmas sin preocuparse de que su amante usara una «camisiña do pito» hasta que ocurrió lo inevitable: se quedó preñada.
Como la llamada Margarita Manrique de Lara decía ser extremadamente puritana, bastante temerosa de Dios y aparentemente creyente, salvo en lo que compete al sexto mandamiento, a González y Bravo de Laguna le salieron muy caros sus escarceos extra matrimoniales. Porque, como si estuviéramos en el siglo XV, la familia Manrique de Lara le obligó a lavar la honra de la virtuosa doncella ─ sin mancha ni pecado original ─ y a casarse con ella, cosa que hizo en el Registro Civil 3 años más tarde y por la iglesia, con la bendición del Santo Padre que les envió incluso unas indulgencias plenarias (la Iglesia, como siempre, dispuesta a bendecirlo todo) diez ─ si DIEZ ─ años más tarde, cuando el retoño estaba a punto de ir a la mili.
Pero como lo que mal empieza mal acaba, debido a que su marido que la tiene por una desequilibrada mental algo paranoica ─ según consta en autos ─ se negó a darle más hijos para evitarle sufrimientos a estos. Doña Margarita Manrique de Lara, sin embargo, aspiraba a tener familia numerosa para lo que llevaba tejidas siete canastillas, y a comienzos del 2.000 se empeñó en adoptar niñas rumanas. Y tal interés puso en la empresa que su marido, para que lo dejara en paz, dio su consentimiento como cabeza de familia para que se acogiera en el hogar familiar a una menor, inscrita en el Registro Civil como hija de los dos.
Como, por otra parte, la señora decía sentirse falta de cariño, de esa ternura que solo los buenos amantes son capaces de proporcionar, decidió buscarse un bergantín, es decir, eso, un palo mayor en buen uso y sin astillar, miembro del equipo olímpico español de vela, Agustín Juárez, lo sedujo según cuenta él, y se lo llevó al huerto.
Tras cuatro meses de infidelidades sin tomar ninguna protección, el cambio de semental provocó lo que era inevitable que ocurriera. La dama-dama de alta cuña y de baja cama, como la definiría la cantente Cecilia, se presentó ante sus amigas luciendo un estómago tipo cabo de buena esperanza. De nuevo, para evitar que alguien se atreviera a confundirla con una casquivana ─que hay gente para todo ─ y ella estaba casada y era toda una señora, la prepotencia, la soberbia del entorno familiar de los Manrique de Lara se movilizó al unísono al igual que los señores medievales: Rafael G. Bravo de Laguna fue obligado a reconocer como suya a la menor concebida fuera del lecho conyugal y a cargar de por vida con unos cuernos del tamaño de las desaparecidas torres gemelas, no vayamos a exagerar.
Así que forzado por su familia política como ha quedado dicho, y resuelto a la que infidelidad un fuera conocido en los ambientes financieros donde se movía, el marido, que de santo no tiene nada, no nos vayamos a engañar, accedió a lucir el trofeo cinegético, nueve puntas, medalla de oro, lo que le permitió seguir ejerciendo con la cabeza muy alta su oficio de ejecutivo de la sociedad Saur y de presunto conseguidor, que en algunos casos es una forma educada de llamar los especuladores y sinvergüenzas de tomo y lomo.
Y así, en el año del señor de 2002, Margarita Manrique de Lara, a la que en algunos ambientes grancanarios se conoce jocosamente como la «semper virgini» rompió aguas y la pareja, amarras. El feliz matrimonio se divorció de mutuo acuerdo el 14 de abril, en el año 27 del reinado del Rey Juan Carlos (que Dios guarde) y sexto de José María Aznar. Los ex esposos suscribieron el correspondiente convenio regulador ante un juzgado de familia grancanario mediante el cual el padre jurídico de las dos niñas, A y falsamente biológico de la otra, M., en lugar de poner el grito en el cielo y sacar a relucir su condición de cornudo y apaleado se comportó como marca la Ley: dejó a su mujer la casa de Reyes Católicos e hizo entrega a la mujer de una suculenta pensión alimenticia y educativa.
A cambio, pese a que figuraba a todos los efectos en el Registro Civil como el padre de una de las niñas y lo era a todos los efectos, se le trató como si fuera un convidado de piedra, un extraño al matrimonio. Se le concedió las migajas, como a los perros sarnosos, es decir, un régimen de visitas a las niñas los fines de semana alternos y las partes proporcionales de las vacaciones de semana santa, navidad y verano.
SE VA EL CAMIMAN.- Mucho antes y durante los años de matrimonio, Rafael González y Bravo de Laguna, que no tenía separación de bienes con su ex esposa, había amasado, una considerable fortuna, utilizando para ello todo un entramado de sociedades en su mayoría privativas, con cuentas en Suiza y probablemente en las islas Caimán. Margarita Manrique de Lara, de profesión sus labores, no había contribuido a ello pero aspiraba a la mitad de tan suculento botín.
Pero «casualmente» el abogado de las dos partes se «olvidó» de disolver con el matrimonio la sociedad de gananciales dando a cada uno lo suyo. Y no lo hizo para perjudicar a quien tanto había contribuido a engrandecer el patrimonio familiar y a enaltecer el apellido paterno sino por algo más prosaico. Muchas de las empresas, al parecer, pertenecían, completamente o en parte, a políticos y personajes públicos del Archipiélago de los que El Urraca sería un simple fiduciario o testaferro.
Y ahí en el vil metal parece estar la raíz del conflicto que enfrenta a la pareja desde 2002 hasta la fecha utilizando a las dos niñas como moneda de cambio, como siniestro instrumento de chantaje, lavándoles el cerebro una y otra vez a las menores para poder manipularlas y ponerlas en contra del marido al que llaman Rafael y no papa o padre, como es habitual en cualquier familia.
Porque lo que no sabían por entonces ni el Obispo de Las Palmas de Gran Canaria, Ramón Echarren Ystúriz ni el mismísimo Papa Benedicto XVI, en cuyo nombre se promueve meses más tarde la nulidad matrimonial, es que Margarita Manrique de Lara iba a comportarse en adelante como una Mantis Religiosa, como una Viuda Negra, cuyo único objetivo sería eliminar a los dos machos «a los que había adorado tanto», para quedarse en exclusiva y a perpetuidad con la «propiedad» y el usufructo de las dos menores y emplearlas para vengarse de sus ex esposos y es amantes.
Fue así que a lo largo del año 2002 se negó unilateralmente a cumplir el convenio de separación y pretendió separar definitivamente a sus hijas de su padre y padrastro, sin que las quejas del último ante los juzgados de familia ni las advertencias de desobediencia a los tribunales surtieran efecto sobre la dama, que sin recato alguno se pasó una y otra vez a la Justicia por el forro de sus entretelas.
Meses más tarde, en el otoño de ese mismo año, y a la vista de que no consigue sus pretensiones pecuniarias, la tal Manrique de Lara da un nuevo salto cualitativo. Para fastidiar aún más a su antigua media naranja y alejarle de las niñas pone tierra de por medio y se va a vivir a Jerez de la Frontera sin que exista razón alguna para el cambio de domicilio (oferta de trabajo, arraigo familiar, vecindad ni nada por el estilo que justifique la medida).
Para burlar a la Justicia, que como se sabe en muchos casos es más ciega de lo que parece, y no cumplir el régimen de visitas ni una sola vez, se inventa decenas de enfermedades ficticias de las niñas hasta que una empresa de detectives la pesca con las manos en la masa y uno de los juzgados de familia de Las Palmas la conmina a cumplir el convenido regulador firmado voluntariamente por ella.
Pero hete aquí que Dios siempre está con los justos y limpios de corazón. Tras año y medio de incumplir sistemáticamente la Ley, cuando por primera es obligada a entregar a las menores al padre, descubre algo que no había averiguado en más de diez años de matrimonio: éste es un sádico violador, que somete a una de las menores a «tocamientos» equivalentes a abusos sexuales, según denuncia la madre ante los tribunales. Y para que nadie dude de su palabra, aporta como prueba irrefutable dos informes de dos centros sanitarios diferentes que dicen todo lo contario: lo que la señora interpreta como abusos sexuales es probablemente enfermedad genital benigna, habitual en los menores, producida o por los hongos o tal vez por el jabón.
EN TRES OCASIONES HA ACUSADO FALSAMENTE A SU EX MARIDO DE ABUSOS SEXUALES A UNA MENOR, SIN QUE LA JUSTICIA HAYA DEDUCIDO TESTIMONIO Y LA HAYA METIDO EN LA CÁRCEL
La falsa acusación de abusos sexuales de la sujeta en contra de su ex marido constituye la más grave injuria que puede formularse contra un hombre. Además de los estigmas familiares y sociales que conlleva, el delito en caso de cometerse está fuertemente penalizado en el derecho positivo. Tampoco era nada nuevo. Desde que se implantó el divorcio en las sociedades occidentales, constituye el arma más letal utilizada por las mujeres avariciosas, envenenadas y desaprensivas para quitarle de por vida la descendencia a sus maridos.
Así lo interpretó un juzgado de familia de la isla que archivó el asunto, decisión que ratifica en todos sus extremos la Audiencia Provincial sin deducir testimonio ni abrir diligencias contra la mujer por denuncia falsa, que es lo que hubiera procedido en un Estado de Derecho donde la buena fe de la madre en los procesos contencioso es conveniente ponerla a veces en cuarentena.
ESPADA DE DAMOCLES.- Pero no ocurrió así. El tribunal archivó el asunto sucesivamente en dos instancias sin que la madre recurriera la medida ya que lo que ésta pretendía, según la Audiencia Provincial, era utilizar a los tribunales para retirar el régimen de visitas a su ex esposo, lo que consiguió.
Pero hete aquí que, en el momento en que queda judicialmente demostrado que no hubo tal abuso sexual, se levantan las medidas cautelares, se restablece el régimen de visitas con el padre, y se intenta aplicar la Ley por segunda vez, la espada de Damocles de los falsos abusos sexuales reaparece de nuevo.
Aunque el asunto estaba archivado definitivamente y debía considerarse materia juzgada según algunos tratadistas del Derecho, sin que exista ni un solo hecho nuevo, con un informe supuestamente amañado de una psicóloga de Jerez, se pretende abrir de nuevo el proceso.
Como se trata de un delito grave, que puede traumatizar de por vida a una menor, la Justicia accede a reabrir la causa. Y la sala de lo civil de la Audiencia Provincial demuestra por segunda vez, sin la menor duda razonable, que la denuncia es un nuevo ardid, un burdo artificio, que busca un fin espurio: privar al padre del régimen de visitas con las niñas.
Y los tribunales, como siempre, en su papel de mirar para otro lado salvo excepciones: pese a que todos los elementos vuelven a estar en su contra, a la madre vengativa, a la Mantis Religiosa decidida a destruir la reputación de su ex marido, la nueva denuncia falsa vuelve a salirle gratis.
A partir de entonces, Rafael González Bravo de Laguna, El Urraca, no está decidido a que se siga jugando con su buen nombre (es una forma de expresarse) ni a que se instrumentalice un día más a sus hijas adoptivas en su contra y da un paso más. Como la justicia civil no es capaz de darle las satisfacciones a las que es acreedor y poner coto a la maldad de una de las partes, acude a la Justicia penal. Una práctica bastante habitual en muchos casos.
Estamos en el año 2006. El Juzgado de Instrucción número 7 toma cartas en el asunto, llama a capítulo a la delincuente, le advierte que lleva años desobedeciendo de manera reiterada y pertinaz los pactos judiciales suscritos de mutuo acuerdo con su ex esposo. Y que, en adelante, burlarse de la Justicia no le va a salir gratis. Le supondrá la perdida de la guardia y custodia de las niñas en beneficio del otro progenitor y el ingreso en prisión.
Así, el 14 de julio de ese año, bajo apercibimiento de cárcel, Margarita Manrique de Lara y Martín-Neda es obligada a llevar a las niñas al juzgado, a entregárselas al juez y al secretario quienes, a su vez, se las entregan al padre para que se cumpla el régimen de visitas.
Fue una dura lección sin duda. Pero el encuentro paterno-filial sólo ocurrió una vez. La mujer sigue empecinada en situarse al margen de la Ley, al igual que los forajidos del Oeste americano. El 1 de septiembre de ese año, cuando debe regresar a Las Palmas para que su padre pueda ver por segunda vez en cuatro años a las menores, poniendo en práctica casi todas las agravantes que establece el Código Penal, se escapa a Portugal con sus hijas con el claro propósito de incumplir el convenio regulador.
Con todos los apercibimientos previos y la advertencia retirarle la guardia y custodia de las niñas, su acción puede incardinarse en el típico delito de secuestro o sustracción de menores, claramente tipificado en el Código Penal, pese a que la madre siguiera ostentando provisionalmente la guardia y custodia de sus hijas, condicionada esta al cumplimiento de la Ley.
Así lo estimó el titular del Juzgado de Instrucción número 7 de Las Palmas de Gran Canaria quien le imputó dos delitos ─ desobediencia y retención de menores ─ dictó inmediatamente una orden de busca y captura internacional en contra de la fugitiva, alertó a la policía, ordenó la intervención de teléfonos de sus familiares y puso en marcha todos los mecanismos posibles para localizarla por tierra, mar y aire.
Tal medida tiene su justificación en una interpretación cabal del Derecho ─ y no en la jurisprudencia del Supremo, sesgada siempre en beneficio de una de las partes ─ según la cual la concesión de la guardia y custodia de los hijos es una gracia o beneficio que se concede a la madre, en detrimento del otro progenitor que resulta siempre perjudicado. Pero esta gracia o beneficio no permite al que la ostenta utilizarlo de manera exclusiva y, mucho menos, excluyente para perjudicar aún más su marido, que ya ha salido menoscabado en sus derechos por la Ley, estableciendo todo tipo de barreras para retener a las menores en su propio beneficio y hace imposible el cumplimiento del régimen de visitas.
EL TERCER HOMBRE.- De ahí que aprehendida la sujeta fuera encarcelada por tres días y desposeída de la guardia y custodia de la prole en beneficio de su marido. Pero, en ese justo momento, la situación da un nuevo giro y se complica aún más.
El padre biológico de M., una de las menores, irrumpe en escena y reclama ejercer su derecho de padre, que hasta entonces le habían sido negados sistemáticamente por los juzgados, al no haberse hecho la prueba de paternidad y demostrarse al 99’99 por ciento que El Urraca había estado ejerciendo durante seis años unos derechos de paternidad que no le correspondían.
A partir de entonces, el folletín ─ producto de otro «folletín» menos literario ─ entra en un nuevo y más complicado estadio. Dispuesto a ostentar la paternidad de las dos niñas en exclusiva, Rafael González Bravo de Laguna trata de persuadir al padre biológico de M., que le ceda sus derechos y que, en adelante, «jamás tendrá problemas económicos», lo que éste interpretarse como un intento de «comprarle» a la niña.
EN ESTE BOCHORNOSO ASUNTO, LOS CHANTAJES, LOS INTENTOS DE COMPRAR A LAS NIÑAS Y HASTA LAS AMENAZAS DE MUERTE HAN ESTADO A LA ORDEN DEL DÍA
Por su parte, la representación letrada de Margarita Manrique de Lara, da un paso más. Argumenta ante el juzgado de familia 3 de Las Palmas que la niña le había sido «vendida» a la madre en 2003 por el progenitor masculino por la suma de 10.000 euros, ingresada en la cuenta de un amigo.
Agustín Juárez, el padre, regatista internacional de reconocido renombre, no sólo niega esta fantasiosa y abracadabrante historia mediante la cual pretenden presentarle socialmente como un «padre de alquiler», como un individuo desalmado que accedió a copular con la Viuda Negra a cambio de precio o recompensa. « Cómo se puede decir esa disparate cuando sólo en pleitear ante los tribunales hasta lograr que se hiciera la prueba del ADN que demuestra que soy el padre de M. llevo gastados más de 30.000 Euros».
Al no existir acuerdo entre el otrora «triángulo amoroso» acerca de quien debe ostentar la patria potestad de las niñas, empezaron las advertencias al varias veces campeón de España de vela. De ahí, sin solución de continuidad, se pasó a su desprestigio profesional ante los tribunales ─ es un indigente que no tiene donde caerse muerto ─ y a las amenazas de muerte por una de las partes con el fin de que renuncie a su hija a la que, después de siete años, ha podido abrazar y llevarse a su casa para que la conozcan sus padres y demás familiares.
Al igual que Benito Pérez Galdós y para entretenimiento y esparcimiento del personal, implicando a jueces, magistrados y fiscales, falsificando pruebas, «comprando» decenas de testigos con los que posteriormente acaba peleándose sistemáticamente por no repetir al pie de la letra sus instrucciones ante los juzgados, insultando y zahiriendo a todo el mundo como si no hubiera más problema que el que ella misma ha creado, la folletinesca dama esta dispuesta a escribir, con trazos gruesos, una nueva y burda versión los Episodios Nacionales.
Tras la retirada de la guardia y custodia de las niñas, por tercera vez y pese a haber sido apercibida de palabra por el tribunal de que podría incurrir en varios delitos de denuncia falsa, abuso de derecho y fraude de Ley si presentaba una nueva denuncia infundada acusando a su ex esposo de «abuso de menores», al poco vuelve a las andadas.
LA FALSA MAGDALENA.- Para burlar la Ley esta vez no es la atribulada y llorosa madre que lucha a brazo partido por sus hijos la que comparece ante la Justicia. En lugar de la falsa Magdalena lo hace su padre, letrado en ejercicio, quien narra un episodio más de la Guerra de las Galaxias, que no convence ni al más ingenuo de los mortales.
Según su versión ante la Policía, la menor A., le contó a su mujer María Jesús que su padre adoptivo la había «toqueteado» (sic) durante un visionado de la película «Sexo en Nueva York». María Jesús, por su parte, contradice esta versión y asegura que la niña se lo contó a Pepe, su marido.
Lo más curioso de todo es que, en lugar de acudir a los tribunales, concretamente al juzgado de menores, que es a lo que ha lugar, especialmente teniendo en cuenta que el abuelo, José Manrique de Lara y Bosch es un letrado de 82 años de edad con más de ejercicio profesional, llaman a una amiga ociosa de la madre para que inmortalice las palabras de la niña en un vídeo y «fabricar» una prueba de cargo por su cuenta.
El tercer montaje se cae por si mismo cuando el juzgado de instrucción comprueba que la niña «violada» desmiente lo que cuenta en el vídeo y declara que ha sido inducida a «imputar» a su padre y se aprecia, además, que la madre, que ha hecho de los abusos sexuales causus belli en contra de su ex marido, ni siquiera se persona en el procedimiento.
En los tribunales de Las Palmas los jueces se hacían cruces y no dejaban de preguntarse dónde estaba la «madre coraje», que se había hecho de su sensibilidad y de ese instinto maternal, que no le había forzado a rebelarse y saltar como una hiena ante un flagrante delito de abuso de una tierna criatura.
Cuando se unió a la causa, los intentos anteriores de manipulación de la Justicia con falsas argucias e inimaginables artificios, quedó claro el extraño proceder de la made. Su nueva estrategia de machacar a su ex amante y ex marido quedó al descubierto pero, tras un extenso interrogatorio del instructor, no se pudo demostrar que la interfecta era la hábil muñidora de un «delito inventado» para cavarle el rejón de muerte a su otrora media naranja.
En este contexto, en junio de 2009, el juzgado penal 5 de Las Palmas de Gran Canaria absolvió a Margarita Manrique de Lara y Martín-Neda del delito de sustracción de menores. Según la sentencia, aunque huyó a Portugal para delinquir sustrayendo a las menores del control de su padre, aplicando la doctrina tradicional el tribunal unipersonal interpretó que no hubo sustracción de menores por el simple hecho de que nadie le retiró previamente la guardia y custodia de los hijos.
Lo cual es cierto con reservas ya que la fugitiva tras haber sido apercibida reiteradamente de un delito de desobediencia y de pertinaz abuso de derecho, puso pies en polvorosa a sabiendas de que se situaba al margen de la Ley. Y estando ilocalizable, era poco factible hacerle llegar una decisión judicial retirándole los derechos sobre los menores.
La sentencia, obviamente, es bastante mediocre ya que no hace suyas las intenciones del legislador al regular la patria y custodia como un privilegio, una regalía o especie de franquicia a la mujer y lo consagra como un derecho absoluto, que permite detentar con carácter exclusivo de los hijos y privar a segundas o terceras partes de los derechos inherentes a la paternidad ni entra a valorar el daño causado por la madre a los menores al privarle de la presencia de sus respectivos padres de manera intencionada, con el exclusivo fin de conseguir otras metas que por muy legítimas que sean, no están en concordancia con el interés del menor, el único bien legítimo a proteger.
LA VIUDA NEGRA NO PUEDE SEGUIR HACIENDO LO QUE LE VIENE EN GANA. ASÍQUE LAS PARTES NO TIENEN OTRA SOLUCIÓN QUE NEGOCIAR RESPETANDO SIEMPRE LOS DERECHOS DE LAS MENORES.
Disquisiciones jurídicas al margen, que no vienen a cuento, la sentencia que contradice de plano la investigación del Juzgado de Instrucción 6 de Las Palmas de Gran Canaria, ratificada por la Audiencia, obliga a una revisión de derecho de guarda de los menores, atribuida en los tres últimos años a Rafael González Bravo de Laguna
LA NECESARIA SOLUCIÓN.- El papel de la Audiencia Provincial de Las Palmas, que hace unas semanas se reunió para votar y emitir su fallo, adaptando la sentencia penal al ámbito civil, no ha debido ser nada fácil. Sus miembros habrán tenido que ponderar adecuadamente el interés de las dos niñas, teniendo en cuenta su nuevo status social, su integración en el entorno familiar en el que viven desde hace tres años, los resultados escolares y los conocidos trastornos psiquiátricos o sicológicos de la madre biológica de una de ellas, sus permanentes depresiones y sus reacciones agresivo-compulsivas, su facilidad de pasar la de alegría al llanto, su tremenda capacidad de fabulación y otras reacciones que, desde el punto de vista de un profano que ha visto no menos de 3.000 casos similares recogidos en mi libro El Varón Castrado, le incapacitan de plano para ejercer una maternidad responsable.
Si la guarda y custodia es una gracia concedida a la mujer y Margarita Manrique de Lara ha hecho un abuso de este privilegio durante ocho años en su beneficio y en perjuicio de su primer amante y marido, Rafael González Bravo de Laguna y, posteriormente, en contra de su segundo amante, Agustín Juárez, la devolución a la mujer de este privilegio sería por ende una incitación a que siguiera haciendo de las suyas y tratando por todos los medios de deshacerse de los hombres con los que vivió amancebada un tiempo y casada otro.
La Justicia, obviamente, debería haber ponderado todos estos hechos y, de no haberlo hecho, el 30 de este mes, la fecha en que se celebra la petición de Guardia y Custodia sobre su hija M. por Agustín Juárez puede incluso enmendar en parte sus errores.
Porque, en contra de lo que proclaman las feministas más recalcitrantes, el hecho de llevar en el vientre materno a un nasciturus durante nueve meses no otorga más derechos a la mujer que al hombre quien, tradicionalmente, tenía que cargar sobre sus espaldas la alimentación y educación del menor y muchas veces de la madre hasta que el primero tuviera la mayoría de edad.
Las mantis religiosas, que buscan la destrucción del hombre por el hecho de serlo, están de sobra en una sociedad que se proclama estado social de Derecho, amparado en el imperio de la Ley como expresión de la voluntad popular. En esta sociedad, la prepotencia, la chulería, la arbitrariedad y la soberbia de los viejos estamentos sociales ─ y los Manrique de Lara y Martín-Neda forman parte de ellos ─ tienen iguales privilegios y obligaciones que el resto de los mortales. Aunque ellos sigan pensando lo contrario y no duden en manifestarse de esa guisa. De ahí que lo más razonable es que se de una vez la dama alta cuna y baja cama se baje de su falso pedestal y negocie un nuevo convenio regulador con por padres de las menores, siempre en beneficio de las niñas, que es lo que más temprano que tarde ocurrirá.